Los vicios que dejé atrás

La metamorfosis es un vicio como cualquier otro.

Archivo para Enero 2009

mucho más que una lectura obligada

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Todo el mundo tiene un cajón donde guarda trastos inútiles, un lugar donde clasificar lo inclasificable, un espacio para guardar aquellos que no queremos tirar pero nos da pereza buscarle un sitio. Mecheros, facturas, recibos, llaveros, bolígrafos de propaganda, algún clip, una chincheta, un muñeco de nuestro hermano pequeño, la vieja cartera, relojes sin pila… la lista es interminable. Pues bien, ayer decidí poner en orden ese pequeño caos que ya había llegado al límite de la capacidad del cajón y amenazaba con expandirse contagiando toda la habitación.

Así que tras hacerme con un par de bolsas de basura, abrí la caja de pandora y me dispuse a hurgar en su contenido.

Es curioso como en todo montón de basura se halla un tesoro, bien por que sea realmente un objeto de valor, bien porque el montón de porquería que tiene a su alrededor hace que adquiera notoriedad. El hecho es que yo encontré mi tesoro, allí oculto entre enseres inútiles como deben encontrarse todos los botines y el mio no era una excepción: un ajado libro de “La metamorfosis” (de Kafka). Antes de proseguir me gustaría aclarar que no soy un intelectualoide gafapasta que lee  a Nietzche y se empalma con Bukowski. Ese libro fue lectura obligada en el instituto, y en vez de comprarlo lo debería haber pedido a otra persona que en su día también lo debió pedir porque le habrían obligado a leerlo.

Las lecturas obligadas, por su condición de quehacer, no suelen gustar al lector aunque sin que este se de cuenta le enriuquecen de alguna manera. Cuando leí la metamorfosis por primera vez de Kafka sólo sabía que era alguien a quien se citaba cuando uno quería dárselas de sabiondo, así que lo cogí con cierto recelo. Tras leer unas páginas me inquietó enormemente el saber en qué se había convertido Gregor Samsa: ¿era un escarabajo? ¿una mantis? ¿una hormiga? todavía no lo se del cierto pero en mi mente, cuando pienso en él, se dibuja una mezcla de todos los anteriores.

Tras seguir devorando páginas me sorprendió enormemente el rechazo con que la familia Samsa trataba a su hijo. La vergüenza, el miedo a ser humillado, al qué dirán me chocaba porque al fin y al cabo, engendro o no Gregor era su hijo y al transformarse en aquello fue recluido en su cuarto, oculto a las miradas ajenas al núcleo familiar. Finalmente, ante la pasividad de los padres, la hermana recoge el testigo y se hace cargo de él (básicamente de alimentarle y poco más) hasta que un día muere y aquellos que anteriormente eran su familia, se sienten aliviados.

A grosso modo este es un resumen (muy general) del libro, pero en él se tratan muchos temas largamente discutidos en trabajos escolares y universitarios. Yo quiero expresar mi opinión personal. La metamorfosis me enseñó que la sociedad teme a lo que es diferente y que la reacción es imprevisible, como por ejemplo la de los padres de Gregor al rechazarle, algo que yo creía imposible pues para mí la familia era (y es) algo que siempre esta ahí para lo que sea. Otra cosa que aprendí es que en las situaciones críticas se demuestra la verdadera amistad, lealtad o amor. Aprendí a no fiarme de las personas que dicen quererte de buenas a primeras, el cariño es algo que desgraciadamente sólo se averigua con el tiempo.

La más amarga lección que me enseñó Kafka fue que en este cochino mundo las buenas acciones muy pocas veces tienen recompensa, y a veces hasta se ven castigadas. ¿Porqué? Aún no lo se. Gregor era un viajante de telas, todo el día arriba y abajo, ganando dinero para mantener a su familia (padre, madre y hermana). Dejó de banda su juventud, su tiempo libre y muchas cosas más para trabajar, sólo para ver que al encontrarse en un aprieto, los de su propia sangre le daban la espalda y deseaban su muerte para así rehacer su vida.

Aprendí muchas cosas, algunas no me di cuenta que las había aprendido hasta largo tiempo después de leer el libro. Voy a volver a leerlo. Me hace cierta ilusión y creo que todavía puede enseñarme algo.

Realmente es un tesoro.

Escrito por rebelwaltz

Enero 30, 2009 a 10:23 am

calles paralelas, mundos diferentes, equilibrios cósmicos

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Casi a la vez que comprendemos que no todo es blanco o negro, nos damos cuenta que para separar dos cosas no hace falta una gran distancia.  Tal y como dice el título, cada día paso por dos calles paralelas (que no distaran más de 20 m la una de la otra) pero que pertenecen a dos mundos diferentes. Un observador inexperto o poco perceptivo no notará la diferencia, pues esta es sutil e insidiosa, pero está allí.

La primera calle pertenece al grupo de los currelas, los obreros de toda la vida, la gente que se gana el pan con el sudor de su frente literalmente. La otra es feudo de un grupo un poco más selecto, por así llamarlo, de gente que tiene otro tipo de trabajos con menos carga física. No es mi intención menospreciar a uno o otro, todos son oficios dignos y cada cual está donde el tiempo y el esfuerzo le colocan, así que vamos a mirarlo desde un punto de vista meramente anecdótico.

En el principio de los tiempos nadie sabe como estaban organizadas las calles paralelas, dónde estaba la frontera entre un grupo y otro de forma que nos remitimos a los mapas políticos de la actualidad. La verdadera frontera se encuentra a la hora de buscar aparcamiento. Si amigos, una cosa tan mundana como tratar de encontrar un hueco para dejar nuestro montón de chatarra puede trazar fronteras y aduanas si cabe. Si uno va a buscar aparcamiento a la calle de abajo (la de los currelas) casi siempre encontrará sitio, pues ellos se levantan temprano y de 8 de la mañana a 9 hay gran cantidad de plazas de parking. De forma contraria, la calle de arriba permanece totalmetne ocupada hasta las nueve, nueve y media. Por lo pronto ya tenemos un enlace entre los dos mundos, una razón para no odiarse e incluso para necesitarse: las plazas de aparcamiento. En ese breve lapso de tiempo la calle de abajo se convierte en un exportador de plazas de parking, mientras que la calle de arriba se transforma en un consumidor nato.

Pero ¿y los currelas?. ¿Que pasa con ellos? ¿ Es que siempre todo el mundo se aprovecha de ellos?. La respuesta corta es sí, pero en este caso hay un equilibrio (cósmico que diría LEonard Nimoy) por el que maravillarse. Esta exportación de plazas de parking se invierte al llegar el mediodía. LLegada dicha hora los obreros vuelven a casa hambrientos tras una jornada de trabajo, no tienen tiempo de buscar aparcamiento. Y entonces buscan sitio en la calle de arriba, ¿por que?. Porque los habitantes de la calle de arriba siempre comen fuera o en el comedor de empresa, de forma que cuando salen de casa ya no vuelven hasta por la tarde. Equilibrio, esa es la palabra.

Parece mentira que dos grupos tan diferentes, con poderes adquisitivos tan dispares, con gustos tan contrapuestos se adapten tan bien el uno al otro e incluso se mezclen sin problema. Sin propaganda, sin campañas del gobierno y sin crear ministerios de igualdad ni leches.

Nos necesitatmos los unos a los otros. A ver cuando aprendemos esto.

Escrito por rebelwaltz

Enero 29, 2009 a 8:23 am

sobre la fe y la razón

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Decia Groucho Marx que la televisión fomentaba la cultura, cuando alguien la encendía en su presencia se iba a la habitación de al lado y abría un libro. Los domingos por la tarde no me llaman a leer un libro, o como mínimo a empezarlo que es el caso, así que tras relegar al tubo de rayos catódicos a un estado vegetativo, he alzado la cabeza y me he sumergido en mis propios pensamientos.

Horas de oficina y telebasura los han desperdigado, me cuesta reunirlos, pero recuerdo el dolor de comenzar una nueva lectura y ese sentimiento me azuza a darles cohesión otra vez. Miro la televisión, la lámpara y otros objetos que hay por la habitación, para acabar en un una lámina que reproduce un perfil de la Luna llena. La observo y instintivamente pienso en Galileo Galilei.

El sabio veneciano del que todos hemos tenido que hacer un trabajo o redacción me hace pensar en qué hubiera pasado de no haber existido éste, o más bien, si la inquisición no lo hubiera detenido a la edad de 70 años (después de formular sus teorías). Nadie sabe a ciencia cierta que hubiera pasado, cómo estaríamos hoy. ¿Alguien hubiera recogido su testigo? ¿Era Galileo un personaje único? Esas son las preguntas de hoy.

Nadie es imprescindible pero la “naturaleza” puede tardar siglos en otorgarnos otra mente privilegiada, o simplemente una serie de condiciones favorables para el desarrollo. Y mientras nosotros aplicándonos sangrías y colgando ristras de ajos para ahuyentar los malos espíritus.

A nosotros nos parece que estamos muy avanzados y que todavía nos queda mucho que evolucionar. Es bueno pensar en el futuro. Pero recordemos a la antes mentada inquisición, una institución que sumió en la más cruel ignorancia al viejo continente europeo por más de 800 años por lo menos. Las teorías científicas eran consideradas heréticas, cualquier pensamiento contrariaba las Sagradas Escrituras, los tratados eran secuestrados y todo aquel que se encontrara en posesión de uno se hallaba en graves problemas.

¿Que hubiera pasado de no haber existido esa oscura época?. Cuantos científicos o filósofos no habrían sido censurados, llegándonos sus conocimientos hasta el día de hoy. Edison decía que si podía haber llegado tan alto era porque se había aupado en los hombros de gigantes, en referencia a todos los sabios de la antigüedad que allanaron el camino antes que él.

Lo pasado pasado está, pero quizás de haber vivido con un poco más de pensamiento liberal a día de hoy si que viajaríamos en aerodeslizadores, tendríamos un adosado en Marte y viviríamos como Los Jetsons.

Que a  mi parecer no estaría nada mal.

Escrito por rebelwaltz

Enero 25, 2009 a 7:56 pm

teoria de conjuntos suicidas

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maths

Si os hablo de Renato CaccioppoliLev Schnirelmann o Ludwig Boltzmann probablemente no os suenen de nada. Si os digo que tienen algo en común, y no es el haber participado en gran hermano, la cosa se pone misteriosa. A primera vista puede parecer sencillo: todos son matemáticos. Son gente que investigó series trigonométricas, análisis vectorial o teorías de grafos entre otras cosas que por su nombre nos hacen fruncir el entrecejo.

Pero si os digo que en toda esta gente hay otro patrón común y este es el del suicidio, ¿que me decís?.  Si amigos, estas mentes eminentes, nobles, ingeniosas y cultivadas decidieron un buen día volarse la tapa de los sesos.  Boltzmann (el de la constante de Boltzmann) se ahorcó en 1906, Paul Epstein ingirió una cantidad ingente de barbitúricos y se puso a esperar a la parca, Nina Bari fue arrollada por un tren del metro de Moscú y así muchos más. Echando una ojeada al mundo podemos ver que diariamente muere mucha gente, así que ¿que importan unos pocos más?. Lo curioso es que gente como Arthur Black al suicidarse decidieron llevarse por delante a su mujer y a su hijo, Ehrenfest (mecánico estadístico) se pegó un tiro no sin antes hacerle lo mismo a su hijo Wassik, y la guinda la pone el matemático japonés Yutaka Taniyama (que ayudó a demostrar el teorema de Fermat) que dejó la siguiente nota de suicidio en 1958:


“Hasta ayer, no tenía la intención definitiva de suicidarme. Más de uno debe haber notado que últimamente estoy cansado tanto física como mentalmente. Yo mismo no lo entiendo del todo, pero no es el resultado de un incidente particular, ni una cuestión específica. Simplemente quiero decir que he perdido la confianza en el futuro. Quizás mi suicidio pueda perturbar o ser un duro golpe para ciertas personas. Espero sinceramente que este incidente no ensombrezca la vida de esta persona. En cualquier caso, no puedo negar que esta es una especie de traición. Excusad mi comportamiento. Es el último acto que hago a mi manera, como he venido haciendo mi manera toda mi vida.”

Dicen que la ignorancia es la felicidad, y no es mi intención referirme a tan vulgar refrán tras citar a eminentes expertos en materia de números, pero algo si que está relacionado. Me refiero a que el conocimiento en sí es perjudicial y a su vez dañino, pero que no sirva esto como excusa para quemar los libros de texto. El aprendizaje va a la par de la madurez para asimilar la verdad que hemos descubierto, y que tan frecuentemente se nos olvida. Como niños al descubrir la verdad sobre Santa Claus nos asustamos al saber que tenemos un bazo y se nos puede infectar o de las millones de bacterias que pululan por nuestras manos.

Amigos, todas estas cosas estaban ahí antes que nosotros y estarán ahí mucho después de que el que escribe (así como otros más) se conviertan en polvo, por lo que no debemos preocuparnos en exceso de ello. Quemar un libro de medicina no erradicará el resfriado.

Esto puede parecer ridículo de decir, pero si investigáis un poco por la red encontrareis comunidades (principalmente en USA) que hacen cosas de estas, y ya no hablo del Creacionismo, que le pienso dedicar un post a jornada completa. Un show con bailarines, malabares y fieras salvajes.

De todas maneras yo siempre pensé que las matemáticas eran perjudicales para la salud. Lo dije cuando estaba en la EGB y lo sigo diciendo ahora.

Escrito por rebelwaltz

Enero 23, 2009 a 9:35 am

el rey del patio

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recreo

Últimamente ha cundido la alarma social en los centros escolares. Al parecer los niños ya no son tan niños y se dedican a lanzarse al cuello los unos a los otros, cosa que por otra parte ya sabíamos. Todos hemos ido al colegio y quien más quien menos ha sido acosado, vejado o menospreciado, palabras que astutamente han reinventado ahora para definir el hecho de que se rien de nosotros.

La anécdota sobre la cual me gustaría revolotear hoy es la de un niño de 8 años que se cree el rey del patio. No es que lo sea, pero se lo cree. Quizás es que le hayan dicho demasiadas veces que es muy guapo o simplemente es el que lleva la pelota al recreo, pero la cuestión es que el patio es su feudo y todo quisqui que pulule por allí su vasallo. Huelga decir que no es un rey déspota, pero hace  valer su ley y su trono, lo que implica hacer demostraciones de fuerza para reafirmar su autoridad.

Dichas demostraciones no han generado quejas debido a su carácter leve, pero sí han llamado la atención de profesores y tutores, que diplomáticamente han intentado hacer entrar a la madre (ya al padre) en razón. Lo curioso es que por una vez el centro educativo ha sido bendecido con el don de la clarividencia y con todo el peso de la razón le espetaron a los progenitores: ” O su hijo cambia o alguien le va a dar un par de hostias”.

Evidentemente no era una amenaza por parte del profesorado, ni mucho menos. Era una realidad. Ese comportamiento sólo podía acabar de esa manera, cuando un siervo ultrajado se tomara la venganza por su mano estilo William Wallace. Pero los padres de dicho rey del patio no hicieron nada, a lo que un tiempo después el chaval llegó una tarde a casa con un buen chichón y su Nintendo DS (con 8 años tiene un cacharrito que vale más de 100 euros) tuneada en versión extrafina, osease, pisoteada.

Grito en el cielo. Esto es intolerable. Esto es una vergüenza. Vamos corriendo a hablar con la directora, el coordinador y el Ministro si hace falta. Aquí hay que tomar medidas.

¿Por qué ahora sí que es importante el tema? ¿Es porque el niño que esta tarde ha llegado casa llorando es el nuestro y no el de otro?

Y se sucedieron las reuniones del AMPA, los claustros de profesores, entrevistas con el tutor, con la directora y hasta con los de “Esta Pasando”, ¿para qué?: para nada. Hoy hay un rey del patio, mañana habrá otro. El rey ha muerto, viva el rey. El problema no es un solo niño (que generalmente no suele ser el nuestro) sino todos, en su forma de relacionarse.

¿Pero cómo vamos a culpar a unos niños? Tan solo imitan lo que ven. Imitan a sus mayores. Nos imitan a nosotros.

¿Algunos padres se han sonrojado? ¿No? Pues deberían. Y cuando hayan acabado, piensen en una solución.
Que no vamos a dárselo todo hecho.

Escrito por rebelwaltz

Enero 14, 2009 a 3:02 pm

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LLevo unas horas dándole vueltas y el primer post del año se me resiste. Una parte de mí le otorga cierta importancia a las primeras palabras del año, por así decir, mientras que la otra parte exclama que es un día tan bueno como otro para escribir una chorrada de las que habitualmente pululan por aquí.

Podría hablar de los buenos propósitos que me he planeado cumplir este año, pero como no hay ninguno (bueno), pues nada, a buscar otro tema.

Podría ironizar sobre como la gente promete cosas que luego no cumple (dejar de fumar, el gimnasio…) pero es un tema muy sudado. Zero points.

Podría tratar de mil cosas, pero todas me saberían a lo mismo.

Y creo saber porqué. El 2009 serà igual que el 2008, lo mismo que el 2008 fue igual al 2007. Sí, habrá algunos cambios. Uno se irá de casa, otro se comprará un coche etc. Pero los problemas gordos estarán ahí.

Si se acaba la guerra en oriente empezará otra en otro país. Si los negritos de África dejan de morirse a hambre y Sida, lo harán otros. Es una versión pesimista, lo sé.

Pero lo primero que les dicen a los alcohólicos es que deben aceptar que tienen un problema, para después buscar una solución.

Feliz 2009.

Escrito por rebelwaltz

Enero 2, 2009 a 7:36 pm

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