Los vicios que dejé atrás

La metamorfosis es un vicio como cualquier otro.

Archivo para Agosto 2008

ouch!

sin comentarios

Estos días vengo a estar afectado de algo llamado jet-lag, que se supone que es una… bueno, bien bien no se sabe si es una enfermedad o un transtorno o que se yo. Lo que un servidor ha averiguado es que cuanto más lejos te vas de vacaciones y mejor te lo pasas, más jet-lag tienes. Para los que lo estén sufriendo y no lo sepan, ahí van los síntomas:

- Perritis aguda.

- Torpeza manual  (se te caen las cosas de las manos).

- Torpeza corporal  (te caes tú, ojo con los escalones).

- Lagunas de memoria (¿donde dejé los informes del caso Garrigosa?, ¿Quien es usted?, ¿Como me llamo?).

- Hambre a todas horas (menos a la de la comida)

- Insomnio por la noche (y siempre que no pongan nada bueno por la tele).

- Narcolepsia agravada (sólo durante el día y mientras se está en el trabajo).

Debido a que padezco varios de estos síntomas (si no todos) y a que tengo el cerebro como un flan de huevo (estoy tan rico y tan bueno…) esta semana se alerta a los navegantes de una posible interrupcion del flujo de tontería aquí publicado.

Buenos días.

O buenas noches.

O que se yó.

¿A que día estamos hoy?.

Escrito por rebelwaltz

Agosto 28, 2008 a 2:14 pm

Duelo de vacaciones en el OK corral

sin comentarios

[Nota: el texto aquí reproducido es pura fantasía y ciencia ficción, cualquier parecido con la realidad es un milagro ya que el artista no da para más.]

La oficina está desierta. Una pálida luz entra por las ventanas (un poco sucias por cierto) anunciando el alba. El aire acondicionado se activa automáticamente. Una brisa fresca recorre los pasillos, rodeando las mesas y arrinconando las pelusas bajo los muebles cargados de archivadores.

Tocan las 8 AM. El duelo está a punto de comenzar.

Los oficinistas entran en el OK corral, ojerosos, cansados y un tanto deprimidos por la vuelta al trabajo pero la sola visión de sus compañeros estimula sus aletargados cerebros, segregando adrenalina suficiente para la brutal contienda que se avecina.

Round 1: furtivas miradas para ver quien está mas moreno.

Dos pistolas Juan toma la iniciativa y empieza a relatar sus vacaciones en la Manga del Mar menor. Chiringuito, playa, paseos por la tarde y verbena por la noche. No es gran cosa pero el hecho de anticiparse le hace ganar algunos puntos.

Alberto M. (más conocido como “escopeta Bronson”) se toma la ofensiva de Dos pistolas Juan como algo personal y contraataca con un crucero por el Mediterráneo. Pulserita, buffet libre, salidas guiadas. A Dos pistolas Juan ya le están empezando a cavar un hoyo en el cementerio. Primera baja.

Round 2: tiroteo en la máquina de café.

Después de retirar los cadáveres resultantes del primer round, los aguerridos oficinistas supervivientes se arremolinan alrededor del saloon-café (la máquina del pasillo). Dispuestos a vender caro su pellejo, saben que ahora llegan los jefes (mas dinero = mejores vacaciones), no va a ser nada fácil.

Entra en escena Pepe McDonald (alias “the boss”) con una bella saga sobre un viaje a China, durante los juegos. Visita por el centro de Pekin, asistencia a los juegos, comida exótica etc, etc, etc… Pero comete un error que le saldrá caro: no dice donde se aloja. Los demás gunfighters se percatan y le sonsacan una confesión. ¡Se ha alojado en un barato hotel del extrarradio!. Los oficinistas se percatan de su debilidad y se lanzan todos en masa hacia la debilitada presa, que es linchada por una masa furibunda de contables y administrativas.

Round 3: los que han traído regalos.

Llega la hora del almuerzo. El momento más crítico. Ya sólo quedan unos pocos pistoleros en el OK corral. Lo mejor de lo mejor. Aquellos que han viajado a los confines del mundo y han traído algo para los compañeros.

La tensión se hace insoportable en el comedor de la empresa. Tres duelistas quedan sólo en pie, los demás ya son pasto de los buitres. David (alias “mi colt pega mas fuerte que ninguno”) lanza miradas furtivas mientras sostiene un paquete envuelto con papel de estraza. Nadie sabe que contiene.

Núria, la cow-girl con los tacones más salvajes del (como no) salvaje oeste mantiene una mirada impasible al tiempo que sujeta una gran bandeja envuelta en papel de plata. Todo indica que es algo de comida, pero se ignora su procedencia.

Beatriz S. más conocida como “el pintalabios más rápido al oeste del Missisipi” y ganadora del duelo el pasado año aguanta la respiración, una perla de sudor aparece en su tostada frente. Un paquete rectangular y muy bien envuelto descansa sobre la mesa.

El tiempo se ralentiza, el calor se vuelve sofocante. Desde el cementerio los caídos observan a los temibles pistoleros. ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno! ¡Desenfundad!.

Round 4: ensalada de plomo

Núria “tacones salvajes” descubre una bandejita de dulces árabes, traídos de Turquía, muy bien envueltos y presentados de forma deliciosa, justo a tiempo para comerlos después del café. Sonríe confiada, pero Beatriz S., con suma profesionalidad, descubre un paquete de café original de Colombia (“mejor que el de Juan Valdés”, dice) y que ofrece a todos los presentes como recuerdo de su viaje a Latinoamérica.

El público ovaciona a Bea, y cuando ésta se cree ganadora, David gasta su cartucho con: ¡llaveros hechos a mano por los niños de África!. Las balas silban por el aire mientras los gunfighters tratan de agujerear el pellejo de sus rivales. Los impactos reducen a astillas los escritorios, hacen volar las hojas (la contabilidad del mes de Agosto a tomar por culo) y levantan una nube de polvo que oculta la terrible escena.

Se hace el silencio.

Tras caer el polvo, tan solo resta en pie… ¡Núria “tacones salvajes”! La enfervorizada masa devora los dulces árabes mientras jalea a la ganadora y esta disfruta de los elogios así como de las miradas cargadas de odio de sus derrotados rivales. El café yace arrinconado tras la máquina, esperando acumular polvo durante años hasta ser arrojado a la vil papelera por una señora de la limpieza descuidada, mientras que los llaveros de David son discretamente guardados, a la espera de ser re-regalados al llegar el próximo amigo invisible.

Ahora tan solo queda limpiar la oficina de cadáveres, desempolvar la pianola y volver a trabajar forastero…

Escrito por rebelwaltz

Agosto 27, 2008 a 2:52 pm

de vuelta en Kansas (home sweet home)

sin comentarios

¡Saludos a todos! Es para mi motivo de alegría y solaz decir que ya he vuelto de mi estada vacacional allende los océanos. Periodo en que no he sido importunado con calamitosas noticias como la subida del precio del biomanán sabor fresa o la cancelación por diarrea masiva de la gira estival de Operación Truño , por lo que no ha hecho falta salir por televisión, anunciando aquello de: “interrumpo mi periodo vacacional para dar soporte a los afectados por la subida del precio del biomanán, mi corazón está con todos ellos”, osea: que todo es una mierda porque no veas como farda uno saliendo por la tele diciendo esas cosas, estooo… que todo bien, que no he traído regalos para nadie (salvo para ti mamá), no nos ha llovido y no nos han estafado mucho en el taxi del aeropuerto.

Como dice, el psicólogo que me está tratando el estrés post-vacacional, un maldito cabrón que no me quiere dar la baja un brillante profesional, hay que recordar los momentos positivos y analizar los negativos para remediar aquello que no nos gusta en futuras acciones.

Pues eso, Mr. Psicólogo de opereta, que resulta que en uno de esos transbordos de avión/aeropuerto/dimensión (maldigo a todas y cada una de las compañías de puñeteros viajes aéreos baratos que se ahorran dinero mandándote a la terminal que esta mas a tomar por culo low cost) servidor perdió sus gafapasta, compradas en un arrebato consumista y vanidoso.

Gafas de la marca X ( x>150 euros) que se pagaron religiosamente por un servidor para alegría del señor de la óptica. Pues bien, ya en el avión y con la puerta de embarque cerrada (como no) es el momento cuando la persona en mí se da cuenta de la imposibilidad de ver a la azafata hacer las monerías esas que hacen con el chaleco, y entonces…. ¡Ahivá los donuts las gafas!.

Se desencadena el drama: esquiusme esquiusme I forgot mai glasses in de terminal, plis plis open the door. Y la azafata (en un correcto ingles) I’m sorry sir, but the boarding is closed. I’ll try to send somebody to find it. Return to your seat and if we find your glasses I’ll take it to your seat. Thank you.

[traducción al spanish]: No me toque las pelotas, sir (porque of course que soy un hombre) que sus gafas ya las están vendiendo en algún duty free del aeropuerto. Anda, váyase a su asiento y pásese el viaje de vuelta maldiciendo su estampa por su mala cabeza, so mindundi.

La moraleja de todo esto es la inevitable bronca materna al llegar a casa. Si amigos, uno ya puede haber pagado las gafas de su bolsillo, tener suficiente edad como para comprar un arma, tener su propio patrimonio y ser económicamente independiente, que una madre siempre te hecha bronca si pierdes algo caro.

La sorpresa es al llegar a casa y tras los besos/abrazos de rigor, declarar la pérdida de las susodichas gafas y obtener esto por respuesta: No pasa nada, en los viajes ocurren estas cosas. ¿Nos enseñas las fotos?.

Moraleja: a las madres las noticias se les dan después de un par de semanas fuera de casa.

Lo recordaré la próxima vez que le haga una rallada al coche.

Escrito por rebelwaltz

Agosto 26, 2008 a 3:35 pm

cerrado por vacaciones

sin comentarios

Desde hoy mismo hasta el 25 de Agosto.

Saludos a tod@s y buenas vacaciones.

Nos vemos a la vuelta.

Escrito por rebelwaltz

Agosto 5, 2008 a 10:45 am

Escrito en General

somos… ¿qué somos?

sin comentarios

Visto en la estación de Metro de Retiro (en Madrí).

Verdades como puños.

Escrito por rebelwaltz

Agosto 4, 2008 a 2:10 pm

pasar página (una vez más)

sin comentarios

Tristemente al hacernos mayores vamos adquiriendo un criterio, bueno o malo, que condiciona nuestra manera de hacer las cosas así como de interactuar con los demás. Sucesos en los que en nuestra veintena toleraríamos, en nuestra treintena lucharíamos a brazo partido para que no ocurriesen (o viceversa).

Forjamos una personalidad, que nos diferencia de los demás. Ya no anhelamos aquel sentimiento de comunidad propio de los dieciocho años. Ir en pandilla ya no apetece tanto, seleccionamos a aquellos con l@s que pasamos nuestros momentos libres, y en consecuencia, finalmente perdemos a gente por el camino.

Gente con un  carácter infantil o una ridícula forma de ver la vida. El aislamiento también suele obrar milagros a la hora de hacer insoportable a una persona, y no me refiero al típico pueblo pirenaico de 25 habitantes, hay gente que esta sola hasta en una andana de metro en hora punta.

Y aún así, esa persona es más afortunada que otros, pues sabe que está sola y aún tiene capacidad de actuar. Otros lo ignoran (o no desean conocerlo) y como sultanes se aposentan entre sus cojines mullidos de arrogancia y sus alfombras tejidas con desprecio, mirando pasar al resto de mortales como si de ganado se tratara. Clasificándolos, juzgándolos y finalmente, como un tierno infante cansado de sus viejos juguetes, despreciandolos con odio, con saña, sin recordar los buenos momentos pasados ni por una milésima de segundo.

La madurez nos va apartando de gente así. No hace falta el/la amig@ consejer@ para asesorarnos, lo vemos claro, tan claro que es cristalino. A la mierda, tío. Que me dejes en paz. Que cojas tus bártulos y salgas de mi vida cagando leches. Es oficial: no te soporto.

Dicha madurez, como se puede apreciar, también nos vuelve un punto más cínicos y amargados, sin ningún tapujo (o con menos que antes) para decir las cosas por su nombre. Y eso, de cara a la galería puede parecer malo. Cierto. Los enfrentamientos son cortos e intensos, nada de aquellas peleas en la puerta del instituto, ahora se cruzan un par de frases de desprecio, si se tercia otros tantos insultos y finalmente una retirada de palabra hasta nuevo aviso. A día de hoy esas son las reglas del juego. Educación lo llaman. Uno puede ser un perfecto hijo de puta, pero siempre educado, que tiene así como que más finura y saber hacer.

Personalmente, mi forma de afrontar tales lances de la vida es pasar página. Rehuir el conflicto barriobajero de cruzar un par de insultos, y volver a la vida de diario que no está nada mal. Los insultos no suelen arreglar nada y en caliente suelen decirse palabras de las que luego se arrepiente uno. Así que es preferible un frío distanciamiento, de la noche a la mañana si lo prefiere uno, sin descalificaciones, acusaciones y espectáculo tomatero. Quien sabe, Quizás al cabo de un tiempo el río vuelve a su cauce.

Aun así es oficial: ya no os soporto más. La gente para la que podría ir dirigido esto no lo leerá jamás y por lo tanto, no comprenderá mis acciones.

Para que luego digan que leer no sirve para nada.

Escrito por rebelwaltz

Agosto 2, 2008 a 8:02 am