telechorradas matinales (¿que se hizo de la carta de ajuste?)
Por si no tuviéramos bastante con toda la polémica que suscita la televisión a lo largo de la temporada, en verano también quiere estar en boca de todos. Ahora resulta en que esos maravillosos magacines de mañana han desaparecido de la parrilla, pero claro, en estos tiempos que corren no se puede poner una carta de ajuste como antaño (aaah, que época en la que mirábamos esta imagen esperando que empezara la programación…).
No señores, no. La carta de ajuste esta demodé, una deliciosa palabra que acabo de inventar (creo) y que significa que estas out, pasado de moda, vamos tio que eres un fósil, etc.
Exprimiéndose las neuronas, los directivos de TV han creado los teleconcursos: la panacea universal para cuando no sabemos que coño televisar. Ojo a la formula: un presentador/a así como con un poco de gracia+un panel que descifraría un niño de 6 años+ una linea 906 = dinero.
Amén de las reposiciones de series que se repiten hasta la nausea y que todos (inclusive un servidor) vemos en algún momento u otro.
Y como en verano parece que no nos queda otra que seguir despotricando, no han faltado los que han denunciado el caso por inmoral (¡los niños!, ¿es que nadie piensa en los niños?). Vamos, que en pro de la rectitud moral hay que vetar esos contenidos, no sea que la niña me llame a un 906 para entrar en el sorteo de una scooter y luego me llegue una factura de telefónica bestial que me arruine las vacaciones en la Manga del Mar Menor. Si eso le doy 20 euros para que se vaya con sus amigas a las fiestas del pueblo y se compre tabaco y suficiente calimocho como para llenar la bañera de casa, que sale un rato más económico.
Como siempre: la doble moral.
Pero no vamos a convertir este humilde blog en un jurado, no compañeros, que aquí todos tenemos nuestras penas y nuestros problemas, y los combatimos a base de lingotazos de orujo o programas de teletienda. Cada cual sabrá lo que mejor le consuela y le da gusto al cuerpo.
Cuando una usa la televisión como forma de aparcar a esas maquinitas de hacer ruido que tienen 3 meses de vacaciones (amigos, esto es una metáfora ¡o como mínimo lo intenta!) le suele pegar dentelladas en la conciencia pues ya que los aparca un rato, por lo menos que vean algo educativo. Si es que somos unos pedazos de pan, que a responsables y honrados no hay quien nos gane leñe…
A mi parecer la petición esta mal formulada. Es decir, si nosotros confiamos a nuestros niños a una guarderia, esta ha de cumplir unos requisitos delante de la ley (salubridad, profesionalidad, titulaciones, licencias, etc…) pues en el caso de la TV lo mismo. Si se ha demostrado que la gran TV se hace cargo de millones de chavales españoles en verano, ¿que menos que legalizar el negocio como guardería?.
Alguien se tomará esto en serio un día y se forrará.
Recordarlo.
