Los vicios que dejé atrás

La metamorfosis es un vicio como cualquier otro.

Archivo para Mayo 2008

fuck forever

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[una calle oscura de una ciudad periférica a Londres, llueve, está oscureciendo. Un chico se acerca a un viejo cine y se dirige a la taquillera, una joven de su misma edad]

(Chico) – Buenas tardes.

(Taquillera)- ¿ En que puedo ayudarle?

C – No lo se. ¿ Puedes?.  Tu sabes de películas ¿Cierto?.

T- Bueno, esto es un cine.

C – ¿Has visto la película donde un hombre camina bajo la lluvia y pregunta a una chica, si ha visto una película donde un hombre camina bajo la lluvia y se enamora de la chica?

T- No. Nunca he oído hablar de ella.

C – Sí que has oído hablar de ella. Se conocieron a las puertas de un cine, al anochecer.

T – No.

C – ¿Seguro?

(…)

grandes historias de amor… que les pasan siempre a otros.

Escrito por rebelwaltz

Mayo 30, 2008 a 8:08 am

Otro meme (esta vez variado)

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1. Coger el libro más cercano, ir a la página 18 y transcribir la línea 4.

“Por lo que a Charles se refiere, no trataba en modo alguno de preguntarse a sí mismo por qué iba a Los Berthaux tan a gusto.”

2.Cuenta lo último que viste en la tele.

Los Simpson, aunque hay una serie americana de adolescentes en la 2 que poco a poco me ha enganchado. Soy un cutre.

3. A parte del ruido del ordenador, ¿qué más se escucha en este momento?

El crepitar de un fluorescente que agoniza en sus últimas horas de vida y que debería de haberse cambiado hace días. (so vago!)

4. ¿Cuándo te reíste por última vez?

Hace 5 minutos. Pero hace mucho tiempo que no río sinceramente.

5. ¿Qué hay en las paredes donde te encuentras ahora mismo?

Polvo. Mucho polvo.

6. ¿Cómo estás vestido/a en este momento?

tejanos, camiseta y esa clase de cosas. Arreglao pero informal.

7. Algo que los bloggers no sepan sobre ti.

No creo que deban saber nada de mí. Igual se asustan. O peor, se ríen.

8. ¿Cómo son tus manos?

Normales, aunque tengo el feo vicio de morderme las uñas.

9. ¿Qué ves desde tu ventana?

Un árbol, que si lo podaran los servicios municipales una vez al año me dejaría ver algo.

10. ¿Qué imagen podría definirte?

Escrito por rebelwaltz

Mayo 30, 2008 a 6:01 am

Escrito en General, encontrado por ahí, meme, ¿me conoces?

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Tanto estudiar… ¿para qué?

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Nos vamos haciendo mayores y no nos damos cuenta. Lentamente el cambio empieza a modificar las pautas de nuestro comportamiento, de forma que al levantarnos un día, exclamamos con sorpresa: “Cuanto tiempo hace que ya no… (voy a un concierto/salgo de farra/me emborracho/blasfemo…)”.

Ciertamente, uno de esos cambios yo lo he notado en las conversaciones. Antes íbamos a bares con la música a toda pastilla, poca luz y mucha gente, por lo que los diálogos eran breves y a voces (que tiempos…). Más tarde uno se sorprende buscando bares “cómodos”, con música ambiental y sillas cómodas (si pueden ser sillones mucho mejor).

Y entonces empiezan las verdaderas conversaciones, en las que uno se da cuenta (y se asombra) de que las personas a las que creía conocer como la palma de su mano, aún siguen dando sorpresas.

El pasmo de esta semana me lo he llevado con la actitud frente a los estudios. Gran parte de mis amistades han tenido la posibilidad de cursar estudios superiores, algunos la han aprovechado otros no, la decisión es libre. De todas formas, el sector que ha decidido cursar algo y ha tenido las narices de acabar lo que un día empezó (que viene a ser un sector bastante reducido) declara que una vez finalizados sus estudios desean irse a la empresa de papá (los que tienen padre empresario) y hacer de secretario, o administrativo.

Manda huevos. De tres a cinco años de carrera y luego su máxima aspiración es sentarse en una mesa de oficina todo el día pegado al teléfono y mirando por Internet los resúmenes de OT, esperando que algún día por la gracia de dios (o de papá) asciendan meteóricamente.

Esto no es algo nuevo, de hecho es más viejo que el cagar sentado pero me irrita que mi generación sea tan comodona. Es decir, todo el mundo critica a los jóvenes de hoy en día, se dice que son vagos, que no piensan en otra cosa que en sí mismo, que no han tenido que esforzarse nunca por nada… en fin, que su máxima aspiración es entren en GH, OT o alguna otra “academia”.

Y mirando así de lejos, que con la distancia se ven las cosas más claras, no veo mucha diferencia entre esta generación y la mía. ¿Alarmado? No. Si empiezan a proliferar los inútiles, los demás tendremos más oportunidad de encontrar trabajo.

Vivimos la decadencia del imperio.

Escrito por rebelwaltz

Mayo 28, 2008 a 5:17 am

Fragmentos (II)

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Día 0 de mi nueva vida.

Nado en la oscuridad de un sueño reparador y ajeno a la realidad que hay más allá del umbral de la cama. La estridente melodía del teléfono móvil me devuelve a la realidad, abro los ojos y lo que veo a mi alrededor no es familiar. Mi nuevo cuarto, mi nuevo hábitat, mi nueva madriguera.

Paredes blancas desnudas, una bolsa de deporte abierta rebosando ropas que se esparcen por el suelo, luz tenue que construye castillos de sombras por la menuda habitación.

Muchos dijeron que se trató de un capricho, de un impulso sin sentido. Otros prefirieron reservar su opinión. A ninguno le hice caso y rompí con todo y con todos, tras mucho meditarlo. No me gustaba mi vida, y observar las mismas caras día tras día acrecentaba aún más ese sentimiento. Quería alejarme, empezar de nuevo, siendo yo mismo pero a la vez siendo otro.

Y así fue. Tras ahorrar un poco de dinero y algo de valor, embutí aquellos pedazos de mi existencia que más adoraba en una maleta y me despedí. La gran ciudad aguardaba la presencia de alguien, no era yo, pero iría de todas formas. Poco a poco rompería los lazos que me ataban a aquella vida tan miserable para mí, a aquella rutina de caras, lugares y recuerdos. Cambiaría, sí, sería todo aquello que desease.

Ya nunca volvería a aislarme del mundo.

Escrito por rebelwaltz

Mayo 27, 2008 a 3:29 pm

Escrito en General, fragmentos

La investigación empírica

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Cada tarde, durante el lastimero paseo que hay desde mi trabajo hasta dónde dejo caer mi cansada osamenta, me encuentro con un hecho que atrae a mi ojo clínico. A mitad del camino paso por un colegio, desierto a aquellas horas, con 3 puertas dobles y una de ellas (concretamente la de en medio) siempre tiene una ala abierta.

El suceso se repite día tras día llamando mi atención cual canto de sirena. Y a diario miro y remiro en el interior del vestíbulo cercando atisbo de vida humana, justificante de por que esa maldita puerta permanece abierta. ¿Es que en este colegio no enseñan lo que es la delincuencia? ¡Que país más confiado!.

Pasan los días y la puerta sigue abierta. No hay nadie en secretaría, los despachos del fondo permanecen con la luz apagada y escaleras arriba la presencia humana brilla por su ausencia. El misterio sigue sin resolverse y el análisis diario así como la recopilación de información no ayudan a solventar el problema. Hay que cambiar la línea de investigación.

Hoy ha sido el día de pasarnos al empirismo, es decir, prueba y error. Al pasar por al lado de la puerta, con nocturnidad y alevosía (y sin que me viera nadie), mediante un dedo científico he empujado la puerta delicadamente y gracias al muelle se ha cerrado con un ¡klak! metálico, encajándose en la perfecta e impoluta carpintería de aluminio. No ha pasado nada, ni alarmas ni focos ni sirenas. Sigo mi camino hacia el hogar.

Al llegar a casa me llaman para tomar unas cervezas, con lo cual vuelvo a salir a la calle y desando el camino hacia el centro. Al pasar por el colegio, veo un grupo de personas en la puerta. Me asombro y me acerco cautelosamente. Al llegar veo a un conocido de mis padres en la puerta, esto es lo que me relata:

“Parece ser que a la mujer de la limpieza, que cada día sale a tirar la basura antes de irse, se le ha cerrado la puerta y no puede entrar porque tiene las llaves dentro. Los demás somos un grupo de padres que esperamos ala salida de nuestros hijos de las clases de taekwondo que dan en el gimnasio, pero no pueden salir porque la puerta esta cerrada con llave y la están buscando”

Empiezo a sonrojarme. Veo a la mujer de la limpieza. Bajita, rechoncha, unos 50 y pico años bastante mal llevados, toda sofocada, con la bata desabrochada. Se pasea nerviosa arriba y abajo consciente de la que ha liado y que no puede hacer nada por remediarlo. Se piensa que la van a despedir (o algo peor) y la gente trata de calmarla alegando que eso le puede pasar a cualquiera.

La amistad de mis padres sigue su breve relato:

“Y ya es raro ¿eh? porque esta puerta tiene un muelle de los duros ¡ y es nuevecito!. Que raro. ¿Tú que crees que ha pasado?

Mi cara parece una supernova. Balbuceos que intentan ser una despedida. Tuerzo por la primera callejuela que puedo y me pierdo en las sombras.

Corolario: antes de pasar al empirismo, hay que estar muy seguro de lo que se está haciendo.

Escrito por rebelwaltz

Mayo 26, 2008 a 6:14 am

Un largo sueño

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Realicé tonterías por doquier, mentí más que respiré, hice daño a inocentes, y estos me devolvieron la moneda, dije la verdad y me arrepentí, odíe y fui odiado, amé y no fui amado, cambié de peinado, de ropa, de ciudad, de trabajo, de pareja, de amigos y finalmente de universo. Luego cerré los ojos y me dormí.

Cuando me desperté tenía más de veinticinco años.

Mierda.

PD: visitad [trapo]

Escrito por rebelwaltz

Mayo 23, 2008 a 6:07 am

Por que siempre se ha hecho así (o “la rutina”)

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La rutina es algo que entra tan rápido en tu vida que ni te das cuenta que ha llegado, ha dado tres vueltas entorno a ti y se ha pegado tanto a tu piel que ni un océano de aguarrás lograría despegarla. Mientras uno es joven el ardor propio de la edad actúa como una especie de lubricante que la hace resbalar por el cuerpo hasta que al andar, cae al suelo y es pisoteada vilmente.

Pero… ¡ay! nuestra querida amiga rutina es paciente. Y desde el suelo, yaciendo entre toda la porquería que arrojamos al vil asfalto, con una sonrisa malévola nos dice: “ya caerás, ya…”. Y vaya si tiene razón la puñetera.

Voy a ahorrarme los detalles de la caída del ser humano frente a la rutina. En vez de ello vamos a analizar (¡testado científicamente señores!) el efecto que causa la rutina en sus pacientes crónicos: los jubilados.

Todos los jubilados tienen una rutina, y sino, se la inventan. Dar de comer al canario, regar las plantas, comprar el periódico etc. Todo esto pautado según un estricto horario inamovible, repito INAMOVIBLE. ¿Por que? porque sino no seria rutina. Da igual que a su niet@ esté en la puerta del colegio llorando desconsoladamente debido a que nadie le viene a buscar, primero se ha de ir a comprar el periódico ¡ y al quiosco de toda la vida, faltaría más! no importa que se halle en dirección contraria a la escuela, las cosas son así y punto. No hay discusión.

El claro ejemplo lo tenemos en el abuelete de los sábados. Un personajillo (que desde aquí le mandamos un saludo) que cada sábado (por algo se llama el abuelete de los sábados), mientras su esposa compra en el supermercado, él espera pacientemente fuera, con el perro y el carro de la compra, en el mismo sitio, en una punta del banco que hay al lado del árbol de la plaza. Siempre está allí. Es SU banco, es SU sitio, por antigüedad le pertenece a él.

Pues bien. Para que veaís lo poderoso de la rutina, un claro ejemplo: en el banco se encuentran dos mujeres, con sus respectivos carritos de bebé ( y sus respectivos bebés en cada uno), charlando a cascoporro y poniendo a parir el último famoso que se dignó a aparecer por salsa rosa. Bien, alrededor del banco tenemos a tres infantes más que zumban incesantemente alrededor del banco, saltando del parterre al banco y de éste al árbol. En fin, que aquello es como una zona de guerra pero sin la ONU de intermediaria, y… ¡si amigos! nuestro valeroso abuelete está allí, con mirada al frente, correa perruna en una mano y carro de la compra en otra. ¡Aguantando el tirón contra viento y marea!.

Da igual que en la plaza haya otros 3 bancos libres y solitarios. ¡Nunca jamás se traiciona a la rutina!, ¡es lo que nos mantiene cuerdos y nos da fuerzas para llenar el vacío entre capítulo y capítulo de matrimoniadas!. Si es que ya no quedan personas como las de antes, luchadoras, tenaces, leales… los jóvenes de hoy en día lo quieren todo fácil, sin esfuerzo y sin luchar. ¡Alabemos a la rutina que nos da fuerzas para sobrevivir a la vejez!.

PD: como el mío es un barrio relativamente pequeño, al final me enteré que el pobre hombre es sordo de un oído y medio del otro, pero para cuando me lo contaron ya había escrito esto… se siente :P

Escrito por rebelwaltz

Mayo 22, 2008 a 6:15 am