estoy pensando seriosamente en comerme a su mujer…
Julio 23, 2008
No amigos, no. Esta frase no es mía, es de mi genial colega el Dr. Lecter (NUNCA le invitéis a cenar) alguien a quien algunos psicólogos, mayormente los que dejó con vida, sugirieron que tenía un desorden alimenticio…
Bromas aparte, el canibalismo ha sido siempre algo repudiado con extremo celo en todo el mundo, ¿todo? Mas bien no. En el mapa que pueden ver vuestras mercedes al principio de la entrada verán zonas en verde, que representan zonas donde el canibalismo ha hecho presencia a lo largo de la historia, y en un color rosado las que actualmente siguen practicando tal costumbre.
Una infancia sentado ante el televisor viendo películas de Sandokan, El Corsario Negro y todas las pelis de aventuras posibles me acabaron convenciendo que el canibalismo era algo común en los mares del sur, así como en aquellas regiones en las que escaseaba comida. Ya lo dicen: cuando las ganas de comer aprietan, ni las tumbas de los muertos se respetan.
Pero mi sorpresa es en ver casi toda la zona de Norteamérica coloreada de verde, o el Tíbet, ¡o incluso Australia coloreada de rosa!. ¿Me estáis diciendo que en Australia se comen aún personas? Que fuerte. ¿Que opinará Cocodrilo Dundee de esto?. La verdad es que con el cuchillo que levaba bien se podía filetear a una persona…
Recuerdo que en el bloque donde vivía mi abuela (ojo: relato verídico al 100%) había un señor mayor, Don Agustín, que en el vecindario se rumoreaba que era caníbal. Si, si, como oyen. Un sexagenario caníbal.
Poco se dejaba ver D. Agustín y eso quieras que no, a la hora del chismorreo (alias “no tengo nada mejor que hacer”) hacia que las mentes de mi abuela y su corrillo de chismosas inventaran historias rayando la ciencia ficción. Por otro lado, mi abuelo que era más práctico, me asustaba cuando me portaba mal con llevarme a casa de D. Agustín, mi imaginación hacía lo demás (y me estaba quieto un rato).
Pero al verdad, aquel hombre encorvado, de pasos silenciosos y mirada huidiza no daba lo que se dice miedo de verdad. Realmente inspiraba pena, o lástima más bien. Viudo, con dos hijas que vivían muy lejos, tan solo le quedaba la pensión par ir tirando. La cuestión es que con el tiempo y mi paso a la edad adulta (o más bien abandono de la infancia) me iba envalentonando, de forma que un día aprovechando que ya era suficientemente mayor como para que un adulto se me tomara en serio y suficientemente pequeño como para que no me dieran dos hostias así por las buenas, se lo pregunté.
Si señor, con dos cojones (que tenía por corbata). La respuesta fue un encogimiento de hombros, un leve arqueamiento del labio superior (lo que vendría a ser una risa cansada) y un : no sé.
Un par de años más tarde se murió y ni encontraron huesos, ni carne humana en la nevera ni siquiera. Las hijas vinieron un día, se llevaron algunos recuerdos y todo lo que era de valor. Los demás objetos los regalaron a las vecinas que arrasaron el piso como si de rebajas se tratara y finalmente un despacho de abogados puso en venta el piso. Y yo me pregunto: ¿Quien era el caníbal?
Le fueron despellejando en vida, poco a poco, con comentarios maliciosos y miradas por encima del hombro. Una vez muerto el despiece fue rápido. Su prole reclamó la parte que le correspondía, y los jueces, el jurado y los verdugos, todo en uno, que tenía por vecinos arrasaron con la piel y los huesos como carroñeros. No dejaron nada. Existen muchas formas de devorar a una persona.
Y nadie os señala por ese crimen.
un puñado de conformistas
Julio 21, 2008
Las terrazas de los bares son una muestra estadística casi perfecta de la población de una ciudad. Por allí pasa todo quisqui, desde los pijos hasta los nerds que nunca salen de casa (y se les nota por su color de piel blanco central lechera asturiana).
Como tengo el defecto de ser bastante puntual, menos cuando llego tarde, suelo dedicar esos minutos (laaargos minutos) a observar. Si, como si de una reserva de aves se tratara me camuflo detrás de un seto (o de la mesa llena de botellines de cerveza si no la han limpiado aún), me calzo las gafas de ver, y a hacer de voyeur. Ojo, con fines puramente científicos, y es que en nombre de la ciencia se han hecho tantas tonterías…
Y entonces uno comienza a ver pautas en el comportamiento de la gente. Los primeros en llegar a la terraza suelen ser los dependientes de las tiendas de ropa, que si han tenido suerte y no les hemos desdoblado toda la ropa, conseguirán salir de la tienda antes de las 22:00h. Suelen llegar reventados, pero felices de estar en fin de semana: se piden su cervecita, su bocata… y en pleno momento de relajación se suelen acordar que al día siguiente toca trabajar de nuevo. Si amigos, Zara no perdona ni las fiestas de guardar. Luego empieza un rifi-rafe con los demás amigos: que si quédate, que no nos vemos nunca, no seas muermo/a etc. Con lo que finalmente tenemos un/a ojeroso/a dependiente/a el sábado por la mañana que con suerte habrá podido pasar por casa para regar las macetas y poco más.
Esta gente vive menos que los demás, para ellos los días entre semana no existen. Sólo hay periodos de sueño entre estar en la tienda doblando camisas y polos. Los horarios no perdonan. Pero lo más grave es el sentimiento de no librarse del yugo de Mr. Zara, o Mr. Mango o el que sea. Es decir: estas puteado, ok, todos lo estamos o lo hemos estado una vez en la vida. Peeeero, ¿que haces para salir de ahí? (si es que realmente te disgusta la situación en la que estás).
Muchos viven intensamente dos días a la semana (sábado y domingo) para luego dejar de existir de lunes a viernes (viernes sólo hasta la hora de cerrar, of course). Y eso es una putada. Putada porque al juntarse con los amigos/as el viernes noche escuchan las anécdotas de los demás y eso pica, pica de mala manera. Lo veo y lo sé porque hubo un momento en que a mí me pasó lo mismo (yo nací rico pero doné toda mi fortuna a los pobre y empecé desde cero, por aquello del crecimiento personal…darling) y jode bastante.
El corolario de todo esto es el conformismo. Noche tras noche, en la misma terraza ve uno a la misma gente, con los mismos problemas y el mismo (horrendo) uniforme. ¿Se quejan? Si. ¿Hacen algo al respeto para mejorar su situación? No. Problemas personales aparte (dinero, familia, etc), que cada uno tiene su vida y con ella hace lo que quiere, creo que nos hemos vuelto un puñado de conformistas.
¿Que me explotan entre semana? Me la sopla, este finde arraso en Pacha y me inflo a chupitos hasta reventar. Buena filosofía amigo, sobretodo para los distribuidores de alcohol. Pero no hay que olvidar que la relación empresario- trabajador se puede perfilar como un tipo de sociedad, es decir: ¿En que beneficia al empresario que yo trabaje para él? Todos lo sabemos. ¿En que me beneficia a mí que yo trabaje para esta o aquella empresa?.
La pregunta del millón.
Pensad antes de responder.
vivir de la miseria ajena
Julio 14, 2008
A la televisión la suelen llamar la caja tonta pero de tonta no tiene un pelo. El otro día hablaba yo con un compadre mío, barman de profesión, ojo al dato, barman no camarero. Que para servir copas vale casi cualquiera pero de barmans quedan pocos.
Pues aquí el amigo que entre caña y caña te recita a Quevedo, me contaba que ahora estaban a punto de volver a poner un programa en que un guaperas te visitaba tu ruinosa casa con un megáfono, pegando alaridos y luego te destrozaba las paredes con un mazo para que todo el mundo viera tus humedades, las cucarachas, las manchas de grasa y básicamente toda la mierda que guardamos en casa.
Ante mi pregunta de porqué repetían ese vil programa, brillante constatación de que todo el mundo tiene un precio, el amigo barman respondió con bastante psicología, que de eso tiene un rato, un máster y hasta un doctorado. Habiendo como hay crisis, si, crisis, repito: CRI-SIS, los directivos de TV han pillado que un gran porcentaje de españolitos se quedaran en casita o harán una escapadita corta, por lo que la mayor parte del veranito estaremos todos chupando tele. Y claro, hay que ofrecer algo más decente que la competencia y como GH, OT y todos esos bodrios que tienen siglas y una montaña de marketing detrás se los guardan para ponerlos durante el año, han tirado de lo de siempre: sacar a alguien mas desgraciado que nosotros, que siempre vende.
Mi compadre dice que el ser humano, por muy jodido que esté, si encuentra alguien que lo está más deja de agobiarse, y en algunos casos hasta se alegra y se pone de buen humor. Que hijoputas somos. -Claro-, dice él mientras sirve unas olivas, -imagínate tú en tu casa, puteado sin vacaciones, con los mosquitos batiéndose en oleadas sobre ti, sofocado de calor… vamos, jodido, pero bien jodido… y entonces ves a una familia, que son 6 más la abuela, el perro y el canario, que viven en una casa de 3 habitaciones, sin baño, ni agua corriente, ni tele por cable ni ná. Y dices tú: quizás yo no esté tan mal, vamos, al menos tengo mi pisito, mi Wii, mi ventilador y mis birras fresquitas en la nevera- . Pausa para servir unos cafeses y el barman vuelve a la carga.
-Pues ahí estas tú, igual de puteado, con las mismas calores que hace un momento, con más mosquitos si cabe que antes, pero feliz. Feliz de saber que hay alguien que las pasa más putas que tú. Y entonces, la semana que viene volverás a verlo, y con ganas. Y te irás viciando, de forma que cada vez busques más denigración, más miseria, más sensacionalismo. Y ahí está el quid de la cuestión, que si estamos ahogados de deudas y no podemos irnos de vacaciones, en vez de buscarnos una solución al problema (como no comprar la tele de plasma, que parece que a uno le tengan que llamar pobretón si no tiene una) y mejorar o simplemente esforzarnos más, buscamos a alguien que esté peor (que siempre lo hay) y nos regocijamos de nuestra buena suerte. Y mientras, ellos ya son líderes de audiencia, ganan millones en publicidad y todo con sólo levantarle otra vez la chabola de 3 habitaciones, que se la podrían hacer más grande y más bonita, si, pero entonces igual es mejor que la nuestra y le envidiamos, y cambiamos de canal, y esta gente pierde millones. Nada. Que lo mejor es salirse a tomar unas cañas y charlar un rato y dejar la tele para el invierno que apetece menos salir.
Coste de las cañas: 4,40 euros
Coste de la tapa: 2,10 euros
Coste de la clase magistral de psicología: no tiene precio.
Para todo lo demás, encienda la tele y vayase al carajo.
plastidecor
Julio 11, 2008
preguntas y respuestas
Julio 11, 2008
A veces es tan difícil perdonar…
Julio 10, 2008
absolución.
1. f. Der. Terminación del pleito enteramente favorable al demandado.
1. f. Der. En la prueba de confesión o interrogatorio de las partes, acto de responder el litigante bajo juramento o promesa a las preguntas de la otra parte.
1. f. Der. Pronunciamiento realizado en la sentencia cuando un juez o un tribunal acoge una excepción procesal y se abstiene de resolver el fondo.
1. f. La que se otorga a una pluralidad de personas.
2. f. La que imparte un sacerdote católico, sin que preceda la confesión individual de los pecados, a un penitente o a varios, en peligro de muerte o por necesidad grave y urgente.
1. f. Der. Terminación del juicio criminal por fallo en que se declara la inocencia del reo.
1. f. absolución general.
1. f. Acto de absolver el confesor al penitente.
Poner la otra mejilla sencillamente no está de moda. Hoy lo que se lleva es ser un hijo de puta.
Perfecto.
¡boti-boing!
Julio 9, 2008
Enterrado en el fondo de un cajón, junto con cintas de cassette, cromos de panini y alguna que otra canica he encontrado un boti-boing (el artilugio de la foto). Les dabas la vuelta, los ponías en la mesa y ¡alehop! salían volando… que bien lo pasábamos y que inocentes que éramos.
Recuerdo que los regalaban con los Foskitos (o como leñe se escriba que a mi ya me lo daban sin envoltorio mi bendita mother…) y con el cacharro en la mano, mirando su goma ennegrecida he pensado….
¿Que darán ahora con un Foskitos?
Y me he sentido muy pero que muy muy muy viejo. Depresión de bollería industrial. De las peores.






